Depresión

Enfermedad con mayúsculas, dentro de la cual se alternan estados de ansiedad con estados de máxima apatía y cansancio físico, todo ello rodeado de una tristeza incalculable. Existen grados, y también existen causas de origen externo y causas de origen interno –a veces conocidas para el enfermo, y a veces desconocidas de forma consciente-; analizarla en profundidad es fundamental en la terapia a seguir, así como aprender a discernir, entre un “estado de tristeza o depresivo”, y “depresión” diagnosticada como tal. Suele ser también producto de un estado de estrés no neutralizado a tiempo. En cualquier caso, aunque compleja, tiene curación, siempre y cuando el cliente decida que desea curarse (cosa que se sobreentiende si ha dado el paso de acudir a terapia)

¿Cómo tratarlo?

Terapia cognitiva (cambiando la forma de pensar, cambiamos la conducta) que consistirá en: aprender a modificar los pensamientos considerados irracionales y distorsionados, y convertirlos en racionales, en analizar el grado de autoestima y aumentarla; así como un mejor manejo del propio control emocional y de los estados ansiosos, a través de las estrategias correspondientes. Se enseñarán ejercicios de visualización, y se utilizará la hipnosis para problemas de causas profundas, con el fin de llegar más fácilmente al mundo de nuestro inconsciente.

También se vigilarán los hábitos alimenticios y de vida del cliente, para ir reduciendo los poco adecuados e ir introduciendo otros más sanos(como el ejercicio físico u otros relacionados con cierto tipo de ocio) 


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